La seguridad igual a violencia y muerte

Por: Marco Bautista Montañez

El día 4 de mayo del 2020 Giovanni López fue arrestado y asesinado por un grupo de 10 policías en el municipio Ixtlahuacán, Jalisco, por el hecho de no usar el cubrebocas por la contingencia COVID-19. En este estado es obligatorio el uso de cubrebocas en espacios públicos, Sin embargo, la Secretaría de Seguridad del estado afirmó que no se le detuvo por eso, sino por el uso de violencia contra los policías locales.

Según consta en los hechos y no conformes con la muerte, en un intento de mitigar la situación por demás perjudicial para el sistema de gobierno local, el presidente municipal intentó sobornar a la familia de Giovanni para que no se hiciera público los vídeos de la brutal golpiza que se le dio, situación contraproducente, ya que en contrario las redes sociales fueron inundadas con los vídeos violentos, haciéndose tendencia con el hashtag #JusticiaParaGiovanni, exigiendo principalmente el castigo para estos “policías”. Este caso sumado con el de George Floyd en Estados Unidos, nos hace volver a cuestionarnos el papel de la policía en la sociedad y el poder que estos tienen sobre la ciudadanía como voceros de la ley en las calles.
Este caso no solo vuelve abrir el archivo de casos similares, sino que le vuelve a echarle sal a la herida de las represiones vividas a lo largo de la historia de México.

El caso de Giovanni López no es el primero ni el último del uso excesivo de la fuerza y del poder que tienen los policías sobre la población. Los policías al tener la autoridad para hacer lo que les plazca, se escudan en la impunidad de las leyes, que igual manipulan a su gusto para que les favorezcan en casos como estos.

Las instituciones policiales que han jurado dar seguridad, hoy solo producen inseguridad, ya no se confía en ellas desde hace bastante tiempo. Toda una generación ha crecido con el miedo y odio a los policías, debido a que hacen todo menos proteger, y los casos de George Floyd y Giovanni López solo ponen de “moda” lo que es un problema que se vive día a día. No toda injusticia es grabada o vista, ¿cuántos asesinatos o torturas no ve la sociedad?, peor aún, ¿cuántos hubo antes? Cuando las redes sociales no existían. Este debate empieza por el hecho de no haber un filtro o clasificación consciente para seleccionar quien puede ser un agente de la seguridad de la población. Lograr que se construya como se forma a un doctor o abogado es complicado, sin embargo, un policía debe de estar igual de capacitado y letrado en la humanidad y el cuidado de la gente, inclusive se le debe examinar en los antecedentes de salud mental, física y social. Hay veces que no se sabe quienes son las personas que “protegen”.

Esta discusión podría seguir y seguir, pero si no se hace algo desde las instituciones, para entender el tipo de sociedad con la que se crece a las siguientes generaciones, basada ahora en una sociedad violenta y en donde se castiga con golpes y tortura, donde el dialogo no existe y la paz solo es una utopía.

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