Misterios en el barro de mar

Redacción/Mestizo

MÉRIDA, Yuc., 14 de Septiembre de 2020.- El porqué de la destrucción de la civilización maya es tema de debate entre historiadores, arqueólogos y geocientíficos. No obstante, investigadores alemanes analizaron la arena y el barro depositados en sumideros marinos del Caribe y encontraron que una serie de tormentas tropicales extremas podría haber desatado su desaparición.

La teoría principal sugiere que los mayas sufrieron severas y repetidas sequías que asolaron la Península de Yucatán (México) alrededor de los años 800-1100. Los científicos pensaban que la reducción de la disponibilidad de agua dulce y la disminución de la actividad agrícola podrían haber precipitado el colapso de su sociedad, pero ahora tomó fuerza otra posible razón: severas tormentas tropicales.

Catástrofe de siglos

La civilización clásica maya, que una vez ocupó la mayor parte de la Península de Yucatán, comenzó a decaer a partir de finales del 800. Durante el siguiente siglo, grandes ciudades mayas como Copán (en lo que hoy es Honduras) y Tikal (en lo que hoy es Guatemala) fueron abandonadas. Se cree que el cambio climático fue el principal impulsor de este colapso

Según el estudio dirigido por Dominik Schmitt de la Universidad Goethe en Frankfurt, Alemania, y publicado en la revista científica EOS, las tormentas fueron débiles y predecibles hasta alrededor del año 900, después se volvieron más intensas e impredecibles. El “estrés” de lidiar con las tormentas, además de combatir con las sequías, pueden haber llevado a los mayas “al límite”.

La arena y el barro son las huellas del clima mesamericano. Schmitt y su equipo estudiaron los registros climáticos del Gran Agujero Azul (con sedimentos de hasta 8,5 metros de largo) en el Arrecife Faro frente a la costa de Belice, y lograron reconstruir tormentas que se remontan a 2.000 años.

Generalmente, los sedimentos en las capas de deposición son lisos. Pero cuando una gran tormenta pasa, se rastrilla y deposita partículas gruesas. Debido a la estructura de un agujero azul, se explica en EOS, el material puede depositarse pero no puede salir, permitiendo que la característica actúe como un registro casi perfecto de las tormentas antiguas. (Con información de Agencias)

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