Aroma y sabor de México

Juan Manuel Estrada/Mestizo

Mérida, Yuc., 12 de Octubre de 2020.- México es sorprendentemente la cuna de muchos de los productos que aportan aromas y sabor al mundo. Podemos citar una gran variedad; algunos de estos con orígenes documentados en leyendas de nuestros pueblos originarios.

Quizá uno de los más aromáticos, por clasificarlo así, y que ha trascendido a prácticamente todo el mundo es la vainilla; producto que por su elegante aroma no sólo es ingrediente gastronómico, pues ha permeado a muchas de las industrias con una larga lista de usos que van desde perfumes, velas hasta cosméticos.

Justo ese aroma que reconocemos como a nuevo, ese que tienen muchos objetos y que es característico de que no se ha usado, no es más que una ligera esencia a vainilla, que resulta fácilmente identificable.

Este aroma es  lo que se obtiene de una vaina que crece en una planta a manera de enredadera y que da unas flores hermosas; llamada así por ser una vaina pequeña, primero es verde y luego se pone a secar, contiene en su interior diminutas semillas que son el origen de este aroma, que se trasforma en sabor cuando se utiliza en alguna preparación, asociada por lo general a los postres, pero que al combinarlo en un platillo que no sea postre, da un toque muy especial.

Origen en Veracruz

La historia de la vainilla está asociada a una leyenda justo de las tierras donde se cosecha con mayor éxito: Papantla, Veracruz. La historia de amor trágico se desarrolló en la cultura Totonaca y cuenta de la existencia de la doncella Tzacopontziza (Lucero del alba), hija del rey Teniztli.

EsterRey al ver la belleza de su hija decidió ofrecerla como cuidadora de la diosa Tonacayohua, quien junto con otras mujeres debían hacer voto de castidad; el padre pretendía así evitar que su hija fuera objeto de placer para un hombre indigno. Pero El no contaba con la persistencia del príncipe Zlatan-Oxga (Joven venado), quien quedaría enamorado de la belleza de la joven y conseguiría llamar la atención de esta, hasta el punto de que este amor floreciera entre los dos con todo y las consecuencias sabidas por llevarlo a cabo.

Sabiendo su falta, los enamorados trataron de huir, pero ante los dioses esto no fue posible; la diosa Tonacayohua, se negaba a perder una de sus cuidadoras y mandó un ser de fuego a perseguirlos y acorralarlos hasta un templo, donde dio muerte a la pareja, los cuales nunca, aún sin vida, dejaron de abrazarse.

En el lugar donde quedaron los cuerpos la vegetación comenzó a secarse y nació un árbol fuerte que se rodeó de una enredadera que creció al mismo tiempo, de cuyas ramas florecieron bellas flores muy aromáticas y una vaina que al secarse desprendía un delicioso aroma hasta ese momento desconocido.

Los pobladores pronto asociarían este aroma con el perfume de la bella joven y el árbol fuerte a la protección que el príncipe la daba a su amada.

Esta leyenda de amor es la responsable de las delicias que da la vainilla a numerosos postres y platos, y que trascendió al resto del mundo después de la llegada de los españoles, quienes las llevaron a Francia donde se esmeraron en su cultivo y explotación, pero algo sí es seguro, esos aromas tienen un origen de nuestra tierra, una producto más de México para el mundo.

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