Casinos: Doble riesgo

Redacción/Mestizo

MÉRIDA, Yucatán., 26 de Octubre de 2020.- Después de poco más de siete meses desde que los casinos en Mérida tuvieron que bajar sus cortinas para disminuir riesgos de Covid-19, recientemente con el aval del Gobierno del Estado se decidió reabrir estos negocios, lo cual dio como resultado que miles de personas asiduas, entre ellos adultos mayores, hicieran largas filas para ingresar.

En redes sociales la gente se preguntaba por qué la necesidad de abrir los casinos.

Al dar a conocer la noticia, la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) informó que “estas medidas permitirán impulsar la reactivación económica, ante la grave recesión económica nacional que ya venía gestándose al inicio del año, y que se agravó con la pandemia de coronavirus”.

Pese a ello, se hizo oídos sordos y su apertura lejos de lo que se pensó, tuvo un rotundo éxito para todos aquellos ciudadanos gustosos a las apuestas, evidenciando así la problemática por la cual se atraviesa en la entidad: la ludopatía.

De acuerdo con Miguel Ángel Viveros Erosa, autor del libro “Ludopatía y adicción a las nuevas tecnologías”, entre el 0.5 y 1 por ciento de la población del estado tiene serios problemas de juego, es decir, está al borde de la ludopatía; en tanto un poco menos del 0.5 por ciento ya sufre la enfermedad, un alto porcentaje en relación a la población completa del estado.

Si se traduce a números, alrededor de 11 mil personas son ludópatas y 22 mil están en riesgo de serlo.

Control de impulsos

Resaltó que la persona que juega experimenta distorsiones cognitivas, que ocurren a raíz del mismo diseño del casino, en donde no hay relojes ni ventanas, contribuyendo a que se pierda la noción del tiempo.

La ludopatía está reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) dentro de los trastornos de los hábitos y del control de los impulsos. Es una alteración progresiva del comportamiento en la que el individuo siente de manera incontrolable la necesidad de frecuentar los juegos de azar

Además, incorpora todas las características que pueden tener otras adicciones, como pueden ser las toxicomanías o el alcoholismo.

Entre las señales de alerta está el aspecto económico. Con el juego de apuestas se produce un descalabro económico. También hay una serie de cambios en la personalidad, en el ámbito social, nivel de bajo rendimiento escolar y ausencias en el trabajo.

El juego principal de un 90 por ciento de adictos son las máquinas tragamonedas, este es el punto de partida. El 65 por ciento de las personas en centros de tratamiento son por este motivo, pero el 28 por ciento son por juegos online. Si hablamos de menores de 26 años, llega al 45 por ciento el juego online.

Grupos de ayuda

Para luchar contra la adicción y ayudar al jugador, se formó Jugadores Anónimos, que tiene presencia en 62 países. En México existen grupos en 15 estados. En Yucatán existen dos grupos, con sede en Mérida: “Vuelve a vivir” y “Un día a la vez”.

En Yucatán y como medida para prevenir la ludopatía en la población juvenil, desde el 2015 se elevó a 21 la edad mínima para ingresar a los casinos.

Pese a los esfuerzos por controlar la proliferación de casinos, la realidad es que aún no han sido suficientes, pues en lugar de disminuir estos han ido en aumento.

Grupos vulnerables en riesgo

Actualmente, aún con pandemia, el gusto por el juego pone en riesgo a uno de los grupos más vulnerables: los adultos mayores.

Este sector es precisamente uno de los que más acude a estos lugares. Muchos son jubilados y tienen un poder adquisitivo estable que les permite poder jugar sin tener alguna preocupación.

La realidad es que pese a que se aplican las medidas preventivas para el combate del Covid-19 al ser un lugar cerrado, incrementa el riesgo para la población adulta mayor.

En estos lugares la capacidad será del 30 por ciento de su aforo, de manera que en algunos que podían albergar hasta mil personas, ahora sólo podrán recibir entre 250 a 300 como máximo.

Al no tener sala de espera, algunos establecimientos implementaron la mecánica de asistir con reservación y otros, al llegar al número permitido, prohibirán la entrada.

Para que se mantenga la sana distancia, las máquinas de juego tendrán una separación entre sí, cumpliendo una distancia de 1.5 metros, o se bloquearán las que no cubran la distancia, para que la gente respete el espacio entre cada persona.

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