Cadena de mando…¿Quién ordenó disparar?

Serendipia

Irma Ribbon / Mestizo

@IrmaRibbon 

Cancún explotó cuando policías dispararon al aire balas reales para dispersar a los participantes de una protesta feminista en el Palacio Municipal del destino turístico más visitado en México y que es gobernado por una mujer, la morenista Mara Lezama. 

Si de por sí eran de lamentar los hechos que originaron la protesta de mujeres en Cancún, la respuesta de las autoridades resultó atroz. En el último mes han asesinado con saña a cinco mujeres en el municipio de Benito Juárez, pero la gota que derramó el vaso fue el caso de Bianca Alexis, de tan sólo veinte años de edad, quien fue reportada como desaparecida el pasado 7 de noviembre y un día después sus restos fueron abandonados en bolsas de plástico; la encuentran descuartizada en el fraccionamiento Vista Real, el mismo sitio en el que ya había aparecido otra mujer muerta hace unas semanas. La Policía Municipal de Cancún, dando muestra de su nula preparación, dispersa la manifestación en contra de la violencia feminicida y resultado de esa represión al menos tres personas resultaron heridas de bala, dos de ellas periodistas.

Nadie se hace responsable de los hechos: gobierno estatal y municipal se echan la culpa…En el marco de esta ausencia de debate se tiene que señalar lo que está ocurriendo en el polo turístico más importante de México. El gobernador Carlos Joaquín reprobó esos actos y alegó que él había dado la instrucción de que no hubiera armas en las marchas; la alcaldesa de Cancún, Mara Lezama, dijo que reprobaba cualquier acto de represión en contra de los manifestantes, y que ella no ordenó ningún tipo de acción policiaca… Los discursos de siempre, el batear las responsabilidades, el alegar que en Quintana Roo hay Mando Único.

Con grabaciones difundidas en redes sociales, y que dieron la vuelta al mundo, mujeres y hombres que realizaron una manifestación en el Palacio Municipal de Cancún para protestar por los recientes feminicidios fueron salvajemente reprimidos con armas de fuego por un grupo de policías. Lo que nos deja claro que a pesar de las señales que desde diversas trincheras se envían para conseguir la paridad, equidad e igualdad, con todos los discursos en contra de la violencia contra las mujeres, en la realidad las policías y los políticos siguen empleando los mismos métodos.

No basta con la destitución del secretario de Seguridad Pública en Quintana Roo, Alberto Capella, ni la de Eduardo Santamaría, ahora exdirector de la Policía Municipal o con la renuncia del secretario General del Ayuntamiento, Issac Janix (quien, por cierto, le aventó toda la culpa a Doña Mara Lezama) y sancionar a algunos de los elementos del cuerpo de seguridad municipal. Es necesario saber qué ocurrió con la cadena de mando y quién dio la orden de disparar armas, dejando heridos a manifestantes. El hecho que ha conmocionado al país entero nos deja ver lo miserables que son los políticos para tratar de sacar ventaja o raja política del terrible asesinato de esta joven; ha dejado el atisbo del hartazgo generalizado que ya reina entre la sociedad, nos deja una presidenta municipal sepultada políticamente y que ha sido sin duda el peor alcalde de la historia del municipio Benito Juárez.

Ante la violación de los protocolos y derechos de las mujeres a la libre manifestación en Cancún, es necesario que intervenga la Comisión Nacional de Derechos Humanos, ya que también se hicieron detenciones arbitrarias. Es necesaria una investigación rápida y expedita para deslindar responsabilidades, en donde se den a conocer las sanciones y a los responsables de estos hechos tan deleznables. Resulta inaceptable que entre las autoridades se echen la bolita para deslindarse de actos que claramente violan los derechos de las manifestantes. Exigimos justicia real, no simulaciones debido a la presión mediática que se desató en torno al caso.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que en México, 6 de cada 10 mujeres han enfrentado algún incidente violento durante su vida, y que más del 40% ha sido víctima de alguna agresión sexual. El feminicidio no es otra cosa que la representación más extrema de la violencia contra las mujeres. La otra cosa que se puede concluir a partir de esos casos, es que el feminicidio no sólo es perpetrado por una persona, sino encubierto, o permitido de facto, por todo el sistema de justicia de los estados, que encima reserva los expedientes donde quedaría evidenciada su impericia y negligencia. A ellas las están matando, y a los asesinos, los están liberando.

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