Ya suspiran los que aspiran

Serendipia

Irma Ribbon / Mestizo News
@IrmaRibbon 

Justo cuando estamos cruzando la mitad del año –un año perdido en más de un sentido– la clase política, desde el presidente de la República, hasta el edil más humilde de cualquier ayuntamiento del país, ya tienen la cabeza puesta en las elecciones intermedias de 2021. Lo que se juega el próximo año no es cualquier cosa: se renovará el Congreso de la Unión con sus 300 diputados, 15 gubernaturas, 30 congresos locales, así como mil 900 ayuntamientos y juntas municipales.

Todo ello conforma una estructura política y de poder que será clave, vital, digamos, para las elecciones presidenciales de 2024.

En medio de la pandemia, al presidente se le quemaban las habas por salir de gira para poner en marcha sus obras emblemáticas en el sureste del país, las cuales serán ondeadas como banderas políticas. Y es que en las votaciones del próximo 6 de junio de 2021, todo cuenta; porque todo, absolutamente todo, juega un rol político.

Algunos críticos del régimen ven en la elección intermedia la oportunidad para lograr una contención en San Lázaro al presidente López Obrador, cuyo partido y aliados han tenido una mayoría legislativa que les ha permitido en estos dos años pasar todo tipo de iniciativas, incluidas algunas muy polémicas para diversos sectores sociales, como la desaparición de los fideicomisos. El pragmatismo de los de Morena ha incluido abrazar sin hacer ascos a los impresentables del PVEM, o a quien haga falta a la hora de sumar votos para imponerse a la oposición.

La oposición tiene un dilema del cual no podrá sustraerse. Esos partidos saben que el presidente de la República, un experto en elecciones como pocos, hará todo cuanto esté a su alcance para afianzar el triunfo de sus candidatos. Y si algo nos han enseñado las mañaneras, es que eso de “hacer todo” incluye usar órganos del estado para desprestigiar a quienes resultan incómodos o estorbosos.

El Instituto Nacional Electoral (INE) estimó que las de 2021 serán las elecciones más grandes de la historia; se prevé la participación de 94 millones 800 mil ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral. Así que la oposición tiene claro que la elección será como ninguna otra en el último cuarto de siglo. Y a pesar de ello, esos partidos –PRI, PAN y MC, principalmente, y PRD muy marginalmente– no podrán sustraerse de su naturaleza: pondrán sobre todo y antes que nada sus privilegios, sus prerrogativas, sus candidatas y candidatos; su cálculo mercantil, como empresas de colocación de cuadros sin ideología en que se han convertido.

De acuerdo con los analistas, si Morena pierde la mayoría en la Cámara de Diputados el próximo año, el sexenio de López Obrador puede considerarse terminado, porque la oposición no avalará sus iniciativas y se encargaría de ser un obstáculo, como lo hizo en su momento el PRI, en el gobierno de Vicente Fox.

Además, el presidente ya ha comenzado a hablar reiteradamente de que él se convertirá en el guardián de las elecciones, con lo que los politólogos anticipan que estará metido a todas luces en el proceso electoral más grande del país. El mapa político de México podría cambiar de colores partidistas con base en dos referencias: el respaldo o el castigo a la administración actual que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s