Gobiernos municipales de Morena en Quintana Roo y Yucatán, los peor evaluados

Serendipia

Irma Ribbon / Mestizo News
@IrmaRibbon 

De acuerdo con el último Ranking de Alcaldes publicado por CAUDAE-Estrategias en diciembre de 2020, los presidentes municipales peor evaluados son de Morena: el 80 por ciento de los alcaldes con el índice de aprobación más bajo pertenecen al partido del presidente Andrés Manuel López Obrador.

No es exagerado aseverar que la mayoría de los candidatos de Morena que ganaron un puesto de elección popular en julio de 2018 lo hicieron, en buena medida, como resultado del arrastre de la figura de AMLO. En otro orden de palabras, ganaron gracias a él y no por sí mismos.

Precisamente, debido a las características de su movimiento, muchos de estos candidatos en 2018 llegaron al poder sin estar preparados para ejercerlo. Lo mismo sucedió con sus equipos de trabajo, integrados por amigos y compañeros, leales a la autoridad electa, con alguna trayectoria en la academia, el sector privado o el activismo, pero sin experiencia en la administración pública.

Las sobreexpectativas hacia las nuevas autoridades, la falta de experiencia no sólo de los alcaldes morenistas sino de su equipo, también; la falta de proyecto de gobierno. 

En Quintana Roo y Yucatán, destaca el carácter soberbio de sus presidentes municipales: Mara Lezama (Benito Juárez), Laura Berinstain (Solidaridad), Otoniel Segovia (Othon P. Blanco), Víctor Chan Cen (Hocabá), Carlos Koyoc (Temozón) y Enrique Ayora Sosa (Valladolid), se la pasan justificando la falta de resultados en sus administraciones, responsabilizando a las autoridades que los precedieron. Este argumento fue válido en los primeros meses de gobierno, pero dos años después de haber llegado al poder, ya no. 

Los ciudadanos, al menos a nivel municipal, ya no aceptan ese razonamiento como justificación.

Debido a lo imprevisto de su triunfo, los candidatos de Morena no estaban preparados para ejercer el gobierno. No lo estuvieron durante las campañas electorales, en las que sólo se “colgaron” de la imagen de López Obrador; no lo estuvieron para gobernar.

Es evidente que no tienen estrategia de gobierno, y que sólo han hecho dos cosas: 1) Retomar y mal copiar algunas de las líneas de acción del Gobierno federal (combate a la corrupción y responsabilizar de todo al pasado) y 2) Darle continuidad a los programas y planes de los gobiernos anteriores, esos a los que responsabilizan de su falta de resultados. Muchos (o la mayoría) de los alcaldes de Morena, no obstante las evidencias, creen, o les han hecho creer, que ganaron sus respectivas elecciones en 2018 gracias a ellos, que sus triunfos fueron por méritos propios, y no resultado de una coyuntura político-social.

Este ambiente generado por ellos mismos y su séquito, los ha llevado a obnubilarse, a no reconocer sus errores, y por lo tanto, a no corregirlos. También, ha provocado que responsabilicen de su falta de resultados a sus adversarios, no a sus carencias. 

El 11 julio de 2018, pocos días después de las elecciones de ese año, López Obrador se reunió con los alcaldes electos de Morena; el presidente “les leyó la cartilla”; les advirtió que la ciudadanía actual es un “pueblo politizado”, y que ya no se trataba del “pueblo manipulado de antes”. También les dijo que “la gente va a estar pendiente de todo lo que hagamos, de todo”. Incluso (estarán pendientes, señaló) “de nuestro comportamiento, de dónde vivimos, nuestros vecinos van a estar pendientes, todos nos van a estar observando y nada de que el presidente municipal ya se compró un carro nuevo, ya el presidente municipal se la pasa en festejos y no trabaja”.

“Vean cómo terminaron los otros partidos, ahí está el espejo en el que no debemos vernos”, y agregó: “No olviden que el poder es humildad y que solo tiene virtud cuando se pone al servicio de los demás, todos los días levántense pensando en eso, en la gente, en las convicciones, en los principios que es lo que más importa y no se dejen rodear por lambiscones”.

Evidentemente, los alcaldes de Morena no atendieron las recomendaciones de Andrés Manuel López Obrador. Y por eso sus (malos) resultados y sus bajas evaluaciones. Parafraseando a Ryan Holliday, “el enemigo” de los alcaldes de Morena es su ego.

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