Mensaje dominical de Mons Pedro Pablo Elizondo Cárdenas. 24 de Enero 2021

YA SE HA CUMPLIDO EL TIEMPO Y EL REINO DE DIOS YA ESTÁ CERCA

El Reino de Dios constituye el primer anuncio de la predicación de Jesús: “el Reino de Dios está cerca” (Mc. 1, 15). El Reino de Dios es la primera petición de su oración paradigmática del Padre Nuestro “Venga a nosotros tu Reino” (Mt.6, 10). Fue el anhelo más profundo de su corazón. Fue la pasión que animó toda su vida y el objetivo de todos sus esfuerzos. No vino al mundo para hablarnos de un Dios vago, general, ubicado en las nubes del cielo sino para presentarnos el Reino de un Dios que se estaba introduciendo en la vida del hombre. Comenzó su predicación anunciando el inicio de un tiempo nuevo en el que Dios ya no se quería quedar en el cielo, ya no quería dejar a los hombres solos, abandonados a la deriva de sus pensamientos, buscándolo a siegas. Dios ya no quería dejar a los hombres solos en sus problemas inquietudes y esperanzas.

Dios tenía un proyecto nuevo: construir una humanidad más humana; un mundo más justo; una sociedad más sana y un hombre más libre. Dios quería que la dicha llegara a todos, especialmente a los más pobres y desamparados. A este proyecto, Jesús lo llamó: “Reino”. Lo anunció y luchó por construirlo en el interior de cada ser humano “mi Reino está dentro de ustedes” (Lc. 17, 20). Muchos se equivocan pensando que es un reino político, social y temporal. Ni siquiera es un reino moral de mandamientos o prohibiciones. No es un reino de tradiciones y estructuras sociales. No es un reino de poderes temporales, ni de progreso científico o tecnológico. Es un reino de valores: reino de santidad y de gracia; reino de vida y de verdad; reino de justicia, de amor y de paz. Y si queremos llegar al núcleo de este reino, solo se trata de una persona, es el Reino de Cristo. Nunca ocultó que este proyecto además de ser un regalo de Dios, es también una conquista del hombre valiente. “El Reino de Dios padece violencia y solo los esforzados lo arrebatan” (Mt.11, 12). También dejó claro que, para conquistarlo, había que ponerlo en el primer lugar de nuestras prioridades. “No se preocupen ni se angustien de qué van a comer o qué van a beber, busquen primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mt.6, 33)

EL CAMINO HACIA DIOS: “El Reino de Dios está Cerca”...

Para que el Reino de Dios se habrá paso en nuestro corazón, se requiere dos cosas: la fe y la conversión. Si no crees ni confías en la Palabra de Dios; si la malinterpretas; si la ves con ojos muy humanos, no puedes entender el Reino ni aceptarlo, ni abrazarlo en tu corazón. También se necesita estar dispuestos a cambiar la mentalidad, las actitudes y las costumbres. Porque el Reino de Dios trastoca los impulsos y hasta los mismos valores de la naturaleza herida por el pecado original. Quien no cree, no tiene la visión amplia para ver el horizonte luminoso del Reino. Quien no quiere cambiar, se queda atorado en las telarañas de sus instintos y pasiones desordenadas que lo esclavizan y lo paralizan.

Al presentar su proyecto a todos los hombres, Cristo quiere asociar a unos cuantos más fuertemente a este proyecto. Los escoge no solo para creer y aceptar en este proyecto sino para comprometer toda la vida en la realización de este proyecto de Dios. A sus escogidos no los quiere espectadores pasivos sino colaboradores eficaces y protagonistas en la construcción de su Reino. Así sea.

Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas
Obispo de la Diócesis de Cancún-Chetumal

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