Mensaje dominical de Mons. Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, 14 de febrero del 2021

“CONVIÉRTANSE Y CREAN EN EL EVANGELIO”

La crisis es global. La crisis no es solo de salud, ni política, ni económica, es global. Estamos en una crisis que ha invadido como el aceite que se derrama a todos los sectores, crisis de valores, crisis en la familia, crisis laboral, crisis en la política. Hasta tal punto que, esa crisis global que nos ha envuelto a todos, ha tocado el corazón de cada ser humano. Cada ser humano está en una crisis antropológica. Lo que está a prueba y sufriendo, es la situación de la dignidad humana de cada individuo. Lo que está a prueba y está sufriendo, es el concepto del “hombre” ¿Quién es el hombre? ¿es o no es una creatura? ¿tiene o no tiene dignidad humana? ¿tiene o no tiene derechos fundamentales a la vida, a la dignidad, al trabajo, al techo, a la tierra? ¿tiene o no tiene derecho a la libertad de religión, de conciencia, de expresión? Lo que está en crisis, es el hombre mismo.

Para nosotros los creyentes, hay solo una salida de esta crisis que es, Jesucristo nuestro Señor que es camino, verdad y vida. Luz del mundo. Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Mesías prometido, que devuelve la vida a los ciegos, el habla a los mudos, hace caminar a los tullidos, da la libertad a los presos, la salud a los enfermos, el Evangelio a los pobres. Para nosotros los creyentes, hay una casa de salvación, de resguardo, de protección que es, la Iglesia de Cristo. Para los discípulos del Señor, hay una misión, sacar al hombre de su crisis antropológica y devolverle su dignidad. Rescatar los valores que lo dignifican, que lo humanizan, que lo construyen como persona y como hijo de Dios. Tenemos una nueva misión, fortalecer y generar los valores que construyan una nueva sociedad y un mundo nuevo; donde reine la justicia, la paz y el amor. Donde reine la vida y la verdad. Donde reine la fe, la esperanza y la caridad. Donde reine la gracia y la santidad. El gran reto de nuestra Iglesia, es volver al modelo de los orígenes: pequeñas comunidades de discípulos donde todos tenían un solo corazón, una sola alma. Donde todos en pequeña comunidad, se amaban entrañablemente y eran asiduos a la enseñanza de los apóstoles, a la fracción del pan y a las oraciones. Donde todos salían a compartir la Palabra de Dios con sus vecinos. Que admirados, exclamaban ¡mirad como se aman!

Ante esta situación crítica del mundo en que vivimos. No solo por la enfermedad y la amenaza del COVID 19, debemos repensar nuestra misión como creyentes en Jesucristo Nuestro Señor. Repensar nuestra misión, es repensar nuestro ser de discípulos misioneros. Es tiempo de pensar, de reflexionar, de meditar la Palabra de Dios, de entrar dentro de nosotros mismos y orar a Nuestro Padre que está en los cielos. Es tiempo de llevar toda nuestra vida con sus penas y alegrías, con su triunfos y fracasos a la oración, al diálogo con Dios Nuestro Señor. Es tiempos de decidir el camino nuevo. Es tiempo de convertirnos y cambiar todo lo que Dios nos está pidiendo. Es tiempo de hacer un profundo discernimiento de su santísima voluntad. Es tiempo de cambiar. Así sea.

+ Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas

Obispo de la Diócesis de Cancún-Chetumal

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