Polémica por ciclovías

Marco B. Montañez/Mestizo News

Mérida, Yuc., 22 de Febrero de 2021.- Una nueva polémica ha llegado a Yucatán en forma de bicicleta. Después de la controversia generada entre distintos sectores, el gobierno del estado implementó el Plan de Infraestructura de Ciclovías en Mérida, en diferentes avenidas y colonias.

Este proyecto integrado al Plan de Infraestructura Estatal del gobierno de Yucatán, consiste en la inversión de 111 millones de pesos para agregar 71.7 kilómetros nuevos de ciclovías a los 66 ya existentes.

También contempla modificaciones como instalación de boyas, señalética, intervención de calles y cruzamientos, etcétera. 

Como última etapa se mencionaba la difusión de una campaña de comunicación para que los ciudadanos comprendan el plan y lo puedan implementar de manera segura.

Sin embargo, por ahora la población de la capital del estado se encuentra dividida en opinión, luego de que el 18 de diciembre de 2020 se incluyó en el artículo 4 de nuestra Constitución el derecho humano a la movilidad. 

Lo anterior significó más fortaleza política al plan de Infraestructura de Ciclovías, por lo cual la polémica ha crecido de manera significativa por las desventajas que representa el proyecto, según sectores como el empresarial. 

De hecho, la iniciativa privada, por medio de las voces de la Cámara de Comercio de Mérida, ha subrayado con vehemencia los “perjuicios” que generaría el proyecto -pérdida de carriles para coches y de espacios para estacionamiento- frente a los escasos o nulos resultados.

En tanto, justo en medio del debate y la polémica, los números son el principal sustento de justificación del gobierno estatal, ya que los resultados del Censo 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía arrojaron que Yucatán es el estado con mayor porcentaje de viviendas que tienen bicicleta como medio de transporte (39 %). 

Si bien este porcentaje baja en Mérida (25 %) debe tenerse en cuenta que muchos de los empleos relacionados con la mano de obra o con los cuidados domésticos son realizados por gente que vive en otras poblaciones del estado.

Cabe destacar que el proyecto ha generado discusiones encontradas: se piensa que puede ser una gran alternativa de transporte y de protección para los ciclistas o puede ser perjudicial para los peatones, conductores o hasta para los propios ciclistas. 

Sin embargo, se pasa por alto que no todas las calles de Yucatán pueden tener ese tipo de diseño, como por ejemplo las calles del centro son angostas, que además son las venas del motor económico del estado al llegar vehículos de todas partes a dejar mercancía a los mercados locales, como el Lucas de Gálvez, así como camiones de gran tonelaje con ropa de tiendas departamentales.

Empresarios lo ven negativo

Es evidente que no todas las calles de Mérida cuentan con la infraestructura necesaria para adherir una ciclovía, debido al tamaño y teniendo como antecedente el plan fallido de los maceteros en el centro, los meridanos han cuestionado mucho el proyecto, entre ellos empresarios y hoteleros que lo ven inviable y que a la larga podría afectar al tránsito vial.  

Otros de los argumentos y quejas es sobre el poco uso de la bicicleta en la capital debido a las altas temperaturas de las 11 hasta las 16 horas. Esto se puede llegar a debatir debido a que las desigualdades sociales hacen que no toda la ciudadanía cuente con un vehículo.

El plan de movilidad es entendido como algunos como un gran “elefante blanco”, un proyecto precipitado, sin planeación o estudios previos solo con el fin de resaltar a la vista de los ciudadanos cambios superficiales para mejorar la calidad de vida y proteger de mejor manera a las personas que no cuentan con transportes motorizados en casa, reducir la contaminación y promover la actividad física. 

Sin embargo, el cambio es más complejo de como se ve, porque no es solo pintar algunas zonas y agregar unas macetas; se tendrán que hacer muchos cambios en la logística de las calles y avenidas de la capital yucateca, por lo que llevaría aún más tiempo y dinero hacer un gran cambio como este. 

Por lo que se puede notar que es un proyecto que busca dar resultados a corto plazo sin fijarse en las problemáticas que pueda traer a mediano y largo plazo.

La idea no es mala; de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en los últimos 10 años en Yucatán han ocurrido 426 accidentes con ciclistas involucrados, por lo que se piensa por un bien para los ciclistas y en la gente que no tiene un automóvil para poder transportarse a su trabajo o escuela. 

Asimismo, los datos del Censo de Población y Vivienda señalan que de 658 mil hogares, el 38.5% cuenta con un medio de transporte propio como automóvil o camioneta, esto quiere decir que solo 253 mil casas cuentan con este medio de transporte, concluyendo que espacios como la ciclovía puede ser una buena alternativa. 

Este tipo de proyectos deben contener una planeación estratégica, tomando en cuenta a los especialistas y sectores de la población beneficiada y afectados para dar como resultado un proyecto eficiente que funcione para todos. 

Oportunidades y ventajas  

En una ciudad con gran afluencia de turistas, es una buena medida crear ciclovías para manejar a lo largo de la ciudad y conocer los monumentos y avenidas principales, creando un espacio seguro y ecológico, en el que los autos se usen menos y la gente esté activa físicamente. Además de que en Yucatán es necesario espacios como estos, ya que el 39.4% de los hogares yucatecos cuenta con una bicicleta. 

Este tipo de censos refleja las desigualdades económicas, lo que nos lleva a concluir que no todos cuentan con medio de transporte propio, por lo que usar la bicicleta es una opción por necesidad. Es decir aquellos que lo usan como herramienta son la población más vulnerable y con bajos recursos, trabajadores de las fábricas, la construcción, los comerciantes, entre otros.

Una cuestión de educación  

El análisis logístico y económico no es suficiente para tener un criterio amplio sobre la viabilidad de la ciclovía; también tenemos que verlo desde un punto de vista social en el que la gente hable sobre su inconformidad o alegría de este tipo de proyectos. Sin embargo, se ha visto más una molestia y como consecuencia una falta de educación como la ha sido estacionar en la ciclovía o en el caso de los autobuses que dan parada en donde no debe de ser ya que afecta la circulación de las bicicletas, pudiendo provocar accidentes graves. Es el caso de los operadores de autobuses que tienen poca o nula educación vial y es una consecuencia de la falta capacitación y señalizaciones viales para los grandes automotores que respeten al ciclista y al peatón. 

Este tipo de innovaciones en la infraestructura vial implica no sólo un cambio logístico, sino también uno social, que lleva tiempo; sin embargo, eso no justifica que puede poner en peligro de la vida muchos ciclistas.

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