8M

Serendipia
Irma Ribbon / Mestizo News
@IrmaRibbon

Las mujeres hemos llegado al siglo XXI con una larga lista de cargas a nuestras espaldas. Problemas de desigualdad en el trabajo, en el hogar, en la calle… Sin embargo, no es una consecuencia de la pasividad de la mujer y de su falta de espíritu luchador a lo largo de la historia.
Si se mira hacia atrás en el tiempo encontramos a aquellas mujeres de la Bastilla o a las que reclamaban el sufragio universal femenino.
No sólo es fuerte escuchar que en México mueren asesinadas 10 mujeres al día, resulta abrumador que los agresores queden libres por razones como que el feminicida confeso quedó detenido “demasiadas horas”. La realidad exige acciones, exige una respuesta clara por parte de las autoridades y exige cambios en la forma cotidiana de considerar a las mujeres como parte de la vida social, política y económica.
Desde las niñas, que no pueden caminar solas a la escuela porque existe el riesgo de que alguien las desaparezca impunemente, hasta las profesionistas que deben lidiar todos los días con una violencia que se traduce en una brecha salarial sin razón de ser, en acoso laboral y sexual, en techos invisibles que imposibilitan conseguir ascensos, en trabas y obstáculos para poder compaginar maternidad y trabajo.
Ninguna industria se salva hoy de la violencia sistémica y la discriminación.
En los medios de comunicación las directoras editoriales se cuentan con los dedos de las manos, los salarios los hombres mejor pagados en las redacciones son considerablemente mayores que los de las mujeres más próximas en el organigrama.
Cifras de la organización Periodistas PUM arrojan que 73% de las mujeres que trabajan en medios de comunicación han vivido acoso, hostigamiento o agresiones sexuales y 6 de cada 10 de ellas vieron afectado su desempeño profesional.
Las mujeres que han logrado cambios en sus redacciones, las que visibilizan las agresiones y adoptan los feminicidios como eje central de su cobertura han sido señaladas como intimidantes, no como valientes.
Necesitamos que las cosas cambien. Los cambios más poderosos se realizan al interior de las casas y de los centros de trabajo, se realizan cuando una empresa entiende que una mujer que tiene hijos y sale temprano a recogerlos contribuye de igual medida a la organización que cualquier compañero y lo hace con un compromiso mayor.
Los verdaderos cambios ocurren cuando una empresa se preocupa por el acoso y lo sanciona, cuando educa a sus colaboradores sobre la violencia de género y los micromachismos, cuando el gobierno reconoce que los FEMINICIDIOS van en aumento y requieren acciones concretas.
La sociedad se ha dado cuenta de que existe un problema real y que hay que intentar solucionarlo entre todos. Quizá “todos” sea una palabra ambigua, pero engloba a cada uno de los sectores que componen la sociedad. Las instituciones tienen que tomar parte en la medida
que les corresponde, principalmente en el ámbito legal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s