Favelas creadas por autoridades

A 15 años de que en Cabildo de Benito Juárez palomearon el proyecto, visto como jugoso negocio para el edil en turno y Cadu Inmobiliaria, hoy Villas Otoch Paraíso es el peor lugar para vivir en la ciudad; escándalos, robos, asaltos y muerte, es el resultado del hacinamiento por haber autorizado un esquema de alteración urbana para tener 120 viviendas por hectárea, cuando la densidad sólo alcanzaba para 60; y la construcción de 17 mil 160 departamentos dúplex en 143 hectáreas 

Por Daniel Gutiérrez 

En el escritorio del entonces alcalde Francisco Alor Quesada estaba la propuesta y también la alerta. El documento, que en aquel lejano 2005, tras el paso del huracán “Wilma” se analizaba, era la creación del desarrollo urbano del polígono 11, lo que hoy se conoce como la zona norponiente de Cancún. 

La propuesta era sencilla: Crear un complejo habitacional en un área devastada por los incendios –provocados, en su mayoría– y cuyo acuerdo de palabra ya se había pactado previamente con Cadu Inmobiliaria Cancún. 

En ese mismo contexto, la alerta también era sencilla y contundente: No construir 120 casas por hectárea, debido a que en primera instancia era contraponer la densidad urbana del municipio. Y como segundo punto, se podía provocar un hacinamiento social, con consecuencias irreversibles para el principal destino turístico del país.  

LA OTRA CARA DE CANCÚN | Villas Otoch Paraíso - YouTube

Pesó más el dinero que el riesgo

En esa reunión participaba también Heyden Cebada, actual secretario de Desarrollo Urbano, quien en ese momento le habló directamente al oído a Francisco Alor quesada, para no tirar por la borda un negocio disfrazado de acuerdo y que tenía como principal nombre: Conjunto habitacional Villas Otoch Paraíso.

El regidor en ese entonces, Agustín Osorio Basto, a través de medios de comunicación señalaba el peligro de crear un conjunto habitacional sin espacio suficiente y que en realidad serían casas tan pequeñas, cuyo único beneficio sería el acuerdo pactado entre la promotora Cadu inmobiliaria Cancún y el gobierno municipal en turno.

“Estamos ante un gran hecho de corrupción, el gobierno municipal quiere aprobar 120 casas por hectárea en una zona donde la densidad apenas alcanza para 60 viviendas, es un foco rojo, es un peligro para quienes vivirán ahí, porque lo harán en hacinamiento”, sostenía Agustín Osorio.

Y como era de esperarse, pesó más el negocio que la alerta. La propuesta tomó forma en una sesión de cabildo. Se votó a favor de la creación de un problema, más que de una solución urbana habitacional.  

En ese momento, Agustín Osorio Basto, en su calidad de décimo quinto regidor, predijo lo que ahora sucede: “si le van a meter 120, no me quiero imaginar esa zona dentro de cinco o seis años, ya que crecieran los muchachos y los niños”.

Sus palabras no estuvieron equivocadas, fueron una premonición de lo que ahora se conoce como “las favelas de Cancún”, un fraccionamiento enclavado en la región 259 de la ciudad, que se ha convertido en el sitio de mayor riesgo en materia de inseguridad y con mayor incidencia delictiva.

Ejecutado en casa de Villas Otoch Paraíso - El Despertador de Q.Roo

Jugoso negocio de unos cuantos

El negocio era redondo para el gobierno de Francisco Alor y para Cadu Inmobiliaria Cancún, ya que el ahora fallecido alcalde y sus principales colaboradores, se llevaron más de 80 millones de pesos por dar permisos y crear el esquema.

Este dinero lo recuperó Cadu Inmobiliaria mediante un convenio de colaboración con el Infonavit, ya que a través de este instituto se creó el sistema “propineros”, donde meseros, cantineros y trabajadores de la industria turística podían adquirir esas viviendas sin enganche directo y con pagos mensuales de 650 pesos.

En el papel, parecía que se brindaba beneficio a los trabajadores para obtener una vivienda –que no sería digna– y a su vez se daba el crecimiento urbano en Cancún. La realidad es que el negocio entre unos cuantos, provocó el peor desastre social en el Caribe Mexicano. 

El peor lugar, sin ley y sin autoridad

El primer organismo que detectó el desastre social de las “favelas de Cancún”, fue la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim), tras llevar a cabo un diagnóstico situacional respecto a la violencia con perspectiva de género en Benito Juárez.

El diagnóstico destacaba e identificaba al fraccionamiento Villas Otoch Paraíso como la zona con mayor incidencia de violencia intrafamiliar y con perspectiva de género e inseguridad.

Más aún, antes de la pandemia del Covid-19, en las corporaciones policiacas reportaban en ese sitio 90 hechos delictivos al día, por lo cual el fraccionamiento es considerado como el más inseguro y violento del municipio.

Ahora con pandemia, la historia no es distinta. Villas Otoch vive todos los días gritos, escándalos, robos, asaltos y muerte. Es un lugar que nunca debió existir, ya que en vez de significar solución, representa el peor lugar de Cancún, sin ley ni autoridad.

Adecuaciones amañadas causaron un desastre social

* En 2005, con 13 votos a favor, uno en contra y dos abstenciones, en el marco de la quincuagésima novena sesión ordinaria, integrantes del Cabildo aprobaron hasta por 120 viviendas la densidad de construcción sobre las parcelas 442, 443, 444, 445, 446, 447 y 448, con una superficie de 143 hectáreas localizadas dentro del Polígono 11, registradas catastralmente como los lotes 442, 443, 444, 445, 446, 447 y 448, manzana 1, en la Supermanzana 259, en aquel momento.

* Paralelamente, el Ayuntamiento benitojuarense modificó el plano número 7, que comprendía las vialidades del denominado programa “parcial de Desarrollo Urbano para el Polígono 11 del mapa de tendencias de expansión de la mancha urbana”, en aquel tiempo con una extensión de 2 mil 420 hectáreas, al norte de la reserva norponiente y baja hacia el sur hasta la Supermanzana 107, cerca de la carretera Cancún-Mérida (avenida José López Portillo).

* Las modificaciones tuvieron lugar porque no se podía construir con tal densidad en el polígono 11, ya que este contaba con una Unidad de Gestión Ambiental (UGA) 16, que únicamente permitía un aprovechamiento urbano de densidad media alta.

* Lo anterior significaba que Villas Otoch Paraíso no podían ser creadas, así que se estableció un esquema de alteración urbana para tener 120 viviendas por hectárea, 600 habitantes en ese mismo espacio y la construcción de 17 mil 160 departamentos dúplex en 143 hectáreas. 

* El esquema de alteración se comprueba en los oficios SG/2148/2007, DGDU/961/2007 y 519/2007, de la Secretaría General del Ayuntamiento, Dirección General de Desarrollo Urbano e Instituto de Planeación de Desarrollo Urbano respectivamente, donde se confirma la edificación del proyecto de vivienda económica con subsidio federal fue calificada como viable, con uso de suelo Habitacional Multifamiliar de Densidad Alta (Clave H4MP), equipamiento nivel básico, comercio y vialidad.

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