Sargazo: Juego de la papa caliente

Autoridades y sector empresarial centran el debate, estéril hasta ahora, en el manejo de la macroalga para que su recale no llegue a las playas, pero dejan a un lado el desastre ambiental que implica; la iniciativa privada critica insuficientes estrategias y el gobierno federal dice que atienden bien lo que consideran un simple fenómeno natural 

Por Daniel Gutiérrez 

En medio de la vorágine que ha significado la pandemia del Covid-19 para Quintana Roo, la amenaza de la naturaleza ha vuelto con mayor fuerza al Caribe Mexicano, en forma de recales masivos de sargazo en las costas de la entidad. 

Esta amenaza tiene su origen en el desastre natural generado por el sargazo que, más allá del impacto en la industria turística, es una catástrofe ecológica de grandes dimensiones y que al momento, no ha sido tomada en seri. 

Prueba de ello es la discusión –centrada otra vez y plagada de declaraciones– entre el sector turístico de la entidad y el gobierno federal, sobre el manejo del sargazo y el recale en las principales playas de la entidad.

Por un lado, el sector empresarial sostiene que son “insuficientes” los esfuerzos de la Secretaría de Marina para atender el problema. Por el otro, la Semar sostiene “acciones integrales” para contener la macro alga en el preámbulo de la temporada vacacional de verano.

Y justo en medio, el riesgo ambiental no es tomado en cuenta. Así lo refiere Brigitta Van Tussenbroek, investigadora en Puerto Morelos del Instituto de Ciencias del Mar y Lomnología, de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

“Una vez más nos estamos centrando en la forma y no en el fondo real del problema”, sostiene la especialista e investigadora. “Tenemos que entender de una vez por todas que el sargazo es un desastre natural de grandes dimensiones, que no solo afecta la imagen del destino turístico, sino que daña al ecosistema”.

Catástrofe ambiental color marrón 

Como parte de su trabajo estudiando ecosistemas acuáticos, Van Tussenbroek lleva años enfocada en la investigación de pastos marinos. Con la llegada del sargazo, la mayoría de los pastos murieron. El alga (Sargassum fluitans y Sargassum natans) se convirtió entonces en una de sus prioridades de investigación.

Sin embargo, estas algas han causado problemas por siglos. El Mar de los Sargazos, en el Triángulo de las Bermudas, era un tramo temido por los marinos desde el siglo XV, pues sus barcos podían quedarse atorados entre las algas y naufragar.

Cuando el alga comenzó a teñir de marrón las playas caribeñas, Chuanmin Hu, investigador de la Universidad del Sur de Florida, y un grupo de colegas, utilizaron imágenes satelitales para saber de dónde provenía. 

Hace poco describieron en la revista Science que las cantidades masivas de sargazo que llegan al Caribe provienen de lo que han llamado “el gran cinturón de sargazo atlántico”, que desde 2011 se está formando en medio del Atlántico, entre las costas de Brasil y África occidental.

En el caso de Quintana Roo y México, desde 2015 Brigitta Ine van Tussenbroek advirtió que la presencia del sargazo se duplicó en las playas mexicanas. Recordó que es un tipo de microalgas marinas cafés que flotan en el océano, que se acumulan en grandes cantidades en las playas del Caribe, lo que genera mal olor, además de contaminar a los ecosistemas y el paisaje de estos sitios.

La experta indicó que los cambios de clima y la contaminación podrían ser las causas de su repentino crecimiento, “se formó como uno nuevo, no sabemos muy bien cómo pero probablemente fue por consecuencias del cambio de corrientes”, añadió la científica de origen holandés.

Comentó que la presencia de estas algas que no son agradables para los turistas, también afecta el oxígeno del agua, aportan contaminantes, modifican el equilibrio ecológico de los corales, erosionan las playas e ingresan a otros microorganismos, lo que provoca la modificación de los ecosistemas.

Asimismo, lamentó que aún no existan estudios socioeconómicos que revelen los montos de inversión para abatir la presencia de este fenómeno y que tampoco existan otros sobrecostos que causaría al turismo.

Posturas encontradas

Hace una semana, el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, expresó su preocupación por el arribo de sargazo al mar Caribe pese a que el titular de la Secretaría de Marina, Rafael Ojeda, afirmó que se trata de un fenómeno natural.

“Seguimos trabajando entre los tres órdenes de Gobierno, la sociedad civil y las fuerzas armadas en el diseño de un modelo de atención integral. Con la coordinación de la Secretaría de Marina armada de México y de la mano de las y los presidentes municipales seguimos articulando estrategias para la contención y control de esta plaga a través de barreras flotantes, lanchas, equipo especializado para limpieza sobre la arena y su disposición final”, dijo el mandatario de Quintana Roo.

El titular de Semar aseguró que se trata de un fenómeno natural y que se mantienen a 289 elementos desplegados que contribuyen en actividades de limpieza en playas en todo el litoral, desde Isla Mujeres hasta Othón P. Blanco.

“Esto es lo que tiene el Estado mexicano para combatir, no es un problema, es un fenómeno natural que se está dando”, insistió.

“Es lo que se refiere a la operación sargazo, tenemos 289 elementos desplegados; tenemos dos unidades de superficie, 12 sargaceras, 16 embarcaciones menores, barreras 4252 m, tractores y barredora 4”, detalló.

En estos puntos las autoridades han reforzado las labores de limpieza. Además, la Secretaría de Marina y algunos hoteleros de manera independiente han colocado barreras antisargazo paralelas a la costa, para evitar que llegue a tierra.

Toneladas siguen llegando

Tan sólo una de las empresas que coloca estas estructuras, Grupo Dakatso, reporta que recolecta 35 toneladas de sargazo diarias. Ellos colocaron una banda anfibia de un kilómetro en la Riviera Maya.

Por su parte, la Secretaría de Marina, quien encabeza la estrategia antisargazo, instaló en conjunto con la empresa Malsor barreras de contención de sargazo en aguas someras (de 2 a 10 metros de profundidad) desde el lado sur de la terminal marítima Navega hasta la playa conocida como Coco Beach, aproximadamente 2.7 kilómetros.

Sin embargo, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de la Riviera Maya (CCERM), Lenin Amaro Betancourt, advirtió que las continuas arribazones son un factor más para la caída de la ocupación de hoteles y restaurantes, los cuales han tenido pérdidas de entre el 30 y 40 por ciento, lo que aunado a la pandemia ha impactado seriamente la economía de los prestadores de servicios.

En tanto, el hotelero Alejandro Zozaya, presidente de Apple Leisure Group, consideró insuficientes las labores de combate al sargazo, pues aseguró que la mayor parte del peso está recayendo en el retiro del alga de las playas con recursos de los propios hoteleros. 

Aseguró que hasta el momento “es inexistente la supuesta estrategia de la Secretaría Marina en el estado”, pese a que para este año está pronosticado el recale de un volumen de alga similar al del 2018, uno de los años más críticos para el Caribe mexicano debido a este fenómeno. 

“¿Cuál estrategia? El sargazo ya está llegando, ya está aquí y no vemos la estrategia”, cuestionó el empresario, quien agregó que la única forma efectiva de combatir el sargazo es recogiéndolo en el mar, “pero no se ve ninguna acción del gobierno federal en ese sentido”. 

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