El agua: entre la abundancia y la contaminación

El manto acuífero enfrenta un serio problema de contaminación, pues por un lado es la principal fuente de abastecimiento, pero por el otro es receptor de las aguas de desecho que se generan por la cada vez mayor sobrepoblación; las principales amenazas son la mala disposición de aguas residuales, fosas sépticas, plaguicidas y lixiviados de tiraderos o basureros municipales

Por Daniel Gutiérrez  

La sustentabilidad en Yucatán ha entrado en una cuenta regresiva muy peligrosa. Ante el crecimiento urbano que enfrenta el estado y la atracción de habitantes de otras demarcaciones, el Consejo de Ciencia, Innovación y Tecnología (Cecyte) de la entidad, alertó que actualmente el manto acuífero enfrenta un serio problema de contaminación, en especial en las áreas urbanas.

Lo anterior se debe a que el agua subterránea es la principal fuente de abastecimiento para las actividades de la población; a su vez, el acuífero es receptor de las aguas de desecho que se generan en el estado.  

Hay problemas de calidad a causa de la alta permeabilidad del suelo, lo que hace al acuífero muy vulnerable a la contaminación debido a la mala disposición de aguas residuales, fosas sépticas, aguas pluviales y otros factores como lixiviados de tiraderos o basureros municipales.  

Asimismo, hay otras fuentes de origen natural que modifican la calidad del agua subterránea y la inutilizan para el abastecimiento, como la intrusión salina en la franja costera o la presencia de yesos en algunas áreas del sur del estado. 

Por tal motivo, es muy importante la evaluación de la vulnerabilidad y su integración al análisis del riesgo para la delimitación de zonas muy vulnerables y para la toma de decisiones sobre el uso de suelo. 

Amenazas

De acuerdo con el Cecyte, la contaminación es la principal amenaza para el acuífero, que representa una de las más importantes reservas estratégicas de agua dulce. 

La Península de Yucatán es la región con mayor recarga hídrica a nivel nacional, con 25 mil millones de metros cúbicos, volumen que representa 30 por ciento de la recarga nacional, y cada año se renueva cada parte de la reserva de agua. 

Sin embargo, desde 2014 Yucatán comienza a tener problemas similares a los que ocurren en Quintana Roo; la sobrecarga y densificación urbana por la construcción de viviendas nuevas, ha originado una carga alta de contaminación al manto freático.  

En este punto, los municipios de Mérida y Progreso concentran el 100 por ciento del total de los puntos de descarga de aguas residuales sin tratamiento en el suelo y el mar. 

Asimismo, las fuentes principales de contaminación provienen de las granjas de cerdos y de aves, además por la acción de las actividades agrícolas 20 cenotes de 11 municipios del estado se encuentran con altas concentraciones de plaguicidas. 

En Mérida, el 56 por ciento de la población aun emplea sumideros, situación que representa un gran problema por la falta de información y cultura de los ciudadanos por darle un mantenimiento adecuado a estos sistemas. 

El mal manejo y disposición de los residuos sólidos urbanos, impacta también al agua, debido a que la infiltración de los lixiviados, taponamiento y represamiento del suelo evita el flujo normal del agua y recarga del acuífero. 

Hay problemas de calidad a causa de la alta permeabilidad del suelo, lo que hace al acuífero muy vulnerable a la contaminación debido a la mala disposición de aguas residuales, fosas sépticas, aguas pluviales y otros factores como lixiviados de tiraderos o basureros municipales.  

Aunado a esto, hay otras fuentes de origen natural que modifican la calidad del agua subterránea y la inutilizan para el abastecimiento, como la intrusión salina en la franja costera o la presencia de yesos en algunas áreas del sur del estado.  

Otro factor que comienza a generar peligro son los residuos y metabolitos de plaguicidas organoclorados en el agua subterránea en el transecto de Mérida a Progreso, influenciado por la cantidad de precipitación en temporada de lluvias y nortes o por riego en época de secas.  

El uso de insecticidas para controlar plagas tanto en áreas agrícolas, domésticas y jardinería, constituyen fuentes de contaminación.  

En particular, la detección de compuestos asociados con el DDT e isómeros, lindano, ensosulfán, sulfato de endosulfán entre otros, en el transecto entre la ciudad de Mérida a Progreso se asociaría con campañas sanitarias implementadas en el pasado contra mosquitos y otras plagas. 

La alerta  

El Consejo Maya del Poniente de Yucatán presentó la urgencia -desde 2018-, de aprobar una nueva Ley General de Aguas que detenga la contaminación silenciosa en la entidad.  

De no tener una reglamentación, el riesgo de contaminar el agua de la península de Yucatán será incontrolable, ya que la región está posicionada con uno de los sistemas más contaminados a nivel nacional por su vulnerabilidad natural, mientras que la actual Ley Nacional de Aguas no contiene ningún concepto o trato especial pertinente a los acuíferos kársticos, como el de la Península de Yucatán, que es una planicie compuesta de depósitos marinos y que cubre el 7 por ciento del territorio nacional. 

El agua contaminada corre hacia las partes bajas en pendiente, llevando hacia el mar residuos industriales, porcícolas, de plantas desalinizadoras y pozos de absorción de agua además de lixiviados por desechos sólidos. 

La Unidad de Ciencias del Agua del Centro de Investigación Científica de Yucatán hizo un llamado a la ciudadanía para informarse y actuar para cuidar el agua. 

Investigaciones del CICY revelan que los cenotes son ecosistemas importantes que deben protegerse, ya que forman parte del agua subterránea, son fuentes de abastecimiento, se usan como pozos, como sitios recreativos, además de ser ecosistemas de muy alta biodiversidad, y su principal problema es la contaminación por residuos sólidos, líquidos y aguas residuales, así como la actividad turística no regulada. 

Países como Japón y varios de Europa no crían cerdos, la razón es la gran cantidad de residuos (aguas residuales y estiércol) y su costo de tratamiento no hacen rentable esta actividad. 

La cantidad de agua residual generada en una megagranja es enorme y las plantas de tratamiento serán un pasivo con el cual se debe cargar. Es decir, se requiere un análisis del rendimiento económico del funcionamiento, incluyendo los pasivos ambientales (los costos del tratamiento de los residuos). 

Más viviendas, mayor daño

* La densidad urbana también comienza a ser un factor en contra de la sustentabilidad del agua en Yucatán, toda vez que el estado, pese a la pandemia, se encuentra en los primeros 5 lugares a nivel nacional con la venta de viviendas. 

* La venta de casas en los sectores medio y residencial continúa con tendencia al alza, en este segmento que es el más demandado por familias que han venido a vivir a la entidad procedentes principalmente de otras regiones como la Ciudad de México, Puebla y Veracruz. 

* En esta segunda mitad del año se busca colocar dos mil 500 nuevas en la entidad, adelantó la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi). 

* Aunado a esto, 23 municipios de Yucatán serán beneficiados con poco más de mil acciones de vivienda. Destaca Tizimín, donde harán 124; Espita 45, Chankon 77, Chemax 141, Chikindzonot 71, Temozón 70 y Yaxcabá 75. 

* Toda esta situación se debe a las condiciones de vida, la certeza jurídica para invertir y la seguridad que ofrece Yucatán, lo que empujará para que en el segundo semestre del año continúe al alza la venta de viviendas en los segmentos medios, residencial y residencial plus.

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