Holbox a merced del desarrollo

La isla de Holbox considerada hasta hace algunos años “el secreto del Caribe Mexicano”, corre el grave peligro de colapsar por la insistencia de empresarios hoteleros en detonar el destino como un polo turístico; sobre la mesa hay 20 mil cuartos de hotel que pretenden construir, a pesar que la isla sólo mide 42 km de largo por 1.5 de ancho

Alicia Villavicencio/Mestizo News
Fotos: Marco B. Montañez, Drone Mestizo

Lázaro Cárdenas.- Holbox, una de las islas paradisíacas de Quintana Roo, podría sufrir una devastación irreversible por el gran número de complejos hoteleros que proyectan construir en los próximos años.

Con ello, la belleza que la caracteriza se vería afectada y cambiaría su fisonomía por la que actualmente la catalogan aún como “el secreto del Caribe Mexicano”.

El secreto se convirtió en atractivo

Holbox estuvo habitada por altos personajes mayas, pues en la época prehispánica había sitios destinados a espacios de recreo para altos mandatarios; posteriormente llegarían sobrevivientes a la Guerra de Castas. Incluso, su historia cuenta que piratas de la talla de Jean Laffite, Lorenzillo y Francis Drake, se abastecían de agua dulce y alimentos en la zona de privilegiada ubicación.

En el siglo XV fue habitada por ingleses que se dedicaban al corte del palo de tinte, pero luego abandonaron la isla. En el siglo XX aumentaron los viajeros de Europa que deseaban conocer el lugar secreto. El alojamiento lo brindaron gustosos los pescadores que a la par obtenían ganancias monetarias y disfrutaban de la exótica compañía de los primeros turistas.

Fue así que los inversionistas de Italia, España, Argentina, Eslovenia, Holanda, Francia y México, decidieron realizar las primeras construcciones en la isla, manteniendo la imagen urbana que caracteriza a Holbox: casas caribeñas de palma, madera, coloridas fachadas y calles de arena.

Con el tiempo, el número de hoteles fue aumentando; los ejidatarios decidieron vender sus parcelas para generar este crecimiento, sin invadir la franja que pertenece a la zona protegida de Yum Balam: mil 540 kilómetros de la península de Yucatán, donde buscan preservar la flora y la fauna.

Especies amenazadas

Son conocidas las especies de tortuga caguama y carey, cocodrilo americano, flamenco, cigüeña jabirú, espátula rosada, mono araña, entre muchos otros que habitan la zona; incluso durante algún tiempo, antes de verse amenazada con su extinción, la tortuga era uno de los productos que se comerciaban en la isla.

Otra especie marina que atrae a gran número de turistas cada año es el tiburón ballena, que no representa ningún peligro, ya que se alimenta de plancton a través de filtración y es admirado por ser la especie de pez más grande que existe en el mundo. Resulta un espectáculo que quienes visitan Holbox no pueden dejar de admirar.

Devastación

Sin embargo, Holbox podría dejar de ser la isla paradisiaca considerada “el secreto” de Quintana Roo, por la devastación como consecuencia de la construcción de desarrollos turísticos, gran número de litigios buscando la privatización de áreas protegidas y la falta de planeación en su crecimiento, derivados de la avaricia de políticos e inversionistas que son cobijados por la división de sus habitantes.

Holbox mantiene una parte de los mil 540 kilómetros de la Reserva ecológica de Yum Balam en su superficie, un área en la que inversionistas desean construir más de 20 mil cuartos de hotel, sin importar la limitada extensión de la isla, que apenas alcanza los 42 kilómetros de largo y uno y medio de ancho.

Auge en tiempos de pandemia

Durante el inicio de la pandemia, en 2020, México fue uno de los países más visitados; registrando 25 millones de visitantes y este año se calcula que podrían superarse los 33 millones. Holbox durante cuatro meses se mantuvo cerrado, permitiendo únicamente la entrada a insumos que mantuvieran a los dos mil habitantes.

Sin embargo, una vez que comenzó a reactivarse el turismo, cientos de turistas han elegido sus exóticas playas para realizar “home office” o descansar del largo encierro en que se mantuvieron en sus países de origen, con lo que se prevé que pronto podría recuperar los 15 mil a 20 mil visitantes que llegan a disfrutar la isla cada año.

Muchos destinos de Quintana Roo han pasado ya el “boom” inicial turístico para consolidarse y mantener visitantes cautivos; en el caso de Holbox se encuentra apenas alcanzando la fama que le atrae cada día viajeros que buscan la experiencia única que el mar de agua transparente, los cenotes, la selva tropical, tranquilas lagunas y arenas blancas puede brindarles.

Sin embargo, también son muchas las solicitudes para una Manifestación de Impacto Ambiental que permita la apertura de nuevos hoteles y complejos turísticos; algunos de ellos han quedado suspendidos por su cercanía con las áreas protegidas, otros esperan obtener pronto el permiso para establecerse en la comunidad.

Basura, el eterno problema

Otro grave problema en Holbox, es que en el Sitio de Transferencia de residuos sólidos, con una superficie de 40 mil metros y en función desde 2008, los desechos deberían permanecer apenas unas horas para ser enviados a la zona continental a su disposición final. Sin embargo, la realidad es que funcionaba como tiradero a cielo abierto, en el que, con una captación de 20 mil kilogramos diarios, más de 70 mil toneladas acumuladas se mantenían indefinidamente y los lixiviados se permeaban en la roca caliza, contaminando los acuíferos.

El fenómeno se agrava por el hecho de que aún se utilizan fosas sépticas en comercios y viviendas de la isla que no han sido conectadas al drenaje, por lo que la zona contigua a los cárcamos tiene inundaciones de aguas negras, lo que no sólo representa un riesgo ambiental, sino también de salud.

Una de las grandes ventajas de la isla en esta época, es que gracias a su ubicación, el sargazo no arriba a sus playas, pues las corrientes marinas llevan las algas lejos de sus costas, enviándolas al Golfo de México, rumbo a Florida, en Estados Unidos, por la llamada “corriente de lazo”.

Ser un sitio turístico tan codiciado e inexplorado tiene su precio, y muchos destinos de Quintana Roo lo han pagado; sin embargo, Holbox está aún a tiempo de conservar las características que le han convertido en una isla exclusiva de ambiente paradisiaco, el secreto guardado en la selva tropical que ahora ya es conocido y que está en manos de sus habitantes conservar.

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