Chicán, un pueblo con identidad y lenguaje propio

Esta comunidad fue creada a partir de pocas familias, a fin de preservar sus orígenes; como muchos de ellos eran sordomudos, los fundadores crearon su propio Lenguaje de Señas Mayas, el cual conocen y practican todos; también dominan el lenguaje de señas tradicional, el maya y el español; viven en armonía y todos se comunican sin hacer diferencias entre quienes tienen discapacidad y los que no

David Valladares/Mestizo News
Fotos: Marco B. Montañez

Mérida, Yucatán.- A casi dos horas de Mérida, en medio de la selva yucateca, se encuentra Chicán (boca de serpientes), comisaría del municipio Tixmehuac. Esta localidad en medio de la selva llama la atención a nivel nacional e internacional, pues sus habitantes hablan no sólo español y maya, sino también el lenguaje de señas tradicional mexicano y uno creado y utilizado exclusivamente por esa comunidad: el lenguaje de señas maya.

Este singular modo de comunicarse nació como respuesta a la necesidad que tenían sus moradores, ya que hace varios años había un alto número de personas con discapacidad auditiva y del habla. Así que los sordomudos de la comunidad inventaron ese lenguaje, pues quienes si tenían la capacidad de hablar y escuchar, sólo empleaban la lengua maya.

Un pueblo muy tranquilo y feliz

La vida en este pueblo maya es tranquila y segura; todos se conocen y aseguran que no hay discusiones. 

Se dedican al cuidado de las milpas, tarea de la cual se hacen cargo los hombres; su actividad agrícola principalmente es para el consumo de la comunidad, pues cosechan maíz, sandía y calabazas, entre otros productos.

Las mujeres costuran y bordan huipiles para uso propio; también urden hamacas para venderlas y obtener ingresos.

En marzo se realiza la fiesta del pueblo, donde conviven todos los habitantes de la comunidad, sin embargo, en los últimos dos años no se ha realizado por la pandemia.

Actualmente hay 700 habitantes, de los cuales 16 son sordomudos; no obstante, han llegado a ser hasta 130 en la comunidad. 

Sordomudos por motivos genéticos

Hay diversas versiones sobre las causas de la sordera en los habitantes, una de ellas, casarse entre familiares para preservar las raíces mayas.

Don Audomaro Collí Collí, de 57 años, originario de Chicán, recuerda que de pequeño su padre le contaba que en un inicio fueron seis familias las que se asentaron en el área y al no existir con quién relacionarse, entre ellos creció el pueblo.

“Cuando empezaron las investigaciones por el doctor Canto, dijeron que era genético, a través de los familiares que se casaban entre ellos, por ejemplo, mi hermano se casó con una de Teabo (no con alguien del pueblo) tuvo tres hijos y todos hablan, pero él no, entonces cuando te casas con personas de otro lado cambia la característica, ahora creemos que es cierto porque estamos viendo que sus tres hijos hablan, pero él no y su esposa sí”.

Convivencia y aprendizaje natural

Aquí convergen el idioma español, el maya, y el lenguaje de señas inventado por los primeros sordomudos de la comunidad, además del de señas mexicano. Por ello, no tienen dificultad para convivir y comunicarse tanto entre quienes sí escuchan como los que no.

El lenguaje de señas inventado por los miembros de la comunidad se dio mucho antes del lenguaje de señas mexicano. Cuando nacieron los primeros sordomudos las personas sólo hablaban maya, por ello el lenguaje de señas ahí es en maya y se inventó con base en los objetos y situaciones.

Todos los habitantes comprenden ese lenguaje; los niños desde pequeños aprenden el lenguaje de señas de manera natural, sobre todo quienes conviven con familiares sordomudos.

Don Audomaro ha vivido en Chicán toda su vida y es una de las personas que hablan maya, español y lengua de señas, y quien aprendió este último, debido a que creció con cuatro hermanos sordomudos y su tío Teodoro, el primer sordomudo de su familia, les enseñó el lenguaje de señas maya.

Uno de los sordomudos es el hijo de Audomaro, un joven de nombre Guillermo, quien asegura que no tiene dificultad al comunicarse con las demás personas; incluso atiende su propia tienda de abarrotes. 

Guillermo tiene 35 años y expresa que su día habitual es levantarse temprano, desayunar y atender su changarro; después come con su familia y más tarde va a trabajar en su milpa. Cuando tiene tiempo libre juega futbol; es fanático del equipo América.

Hace 19 años no nace otro sordo

De acuerdo con los registros, desde hace 19 años no ha nacido otro niño o niña con discapacidad auditiva. El último fue el sobrino de Audomaro.

Chicán ha sido estudiada por investigadores canadienses, estadounidenses y franceses, así como también de mexicanos y yucatecos, como la Asociación para Sordos de Yucatán, quienes realizan diversos proyectos encaminados a la enseñanza del lenguaje de señas mexicano y han trabajado con la comunidad para conocer el lenguaje de señas maya e intercambiar conocimientos con ellos.

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