Estudiantes, entre el miedo y el desinterés

Lejos de las aulas o en clases presenciales pero restringidas, sin el contacto y la convivencia tradicional, los estudiantes en #México intentan asimilar lo más que pueden el conocimiento; el año pasado 5.2 millones abandonaron la escuela; este año, 1.8 millones ya no se inscribieron a un nuevo ciclo; psicoterapeutas recomiendan acompañar a niños y jóvenes en esta etapa difícil

Alicia Villavicencio / Mestizo News

Mérida, Yucatán.- Desde que en marzo del año pasado el gobierno mexicano emitió un decreto de suspensión de actividades, las escuelas tuvieron que resolver la forma en que los estudiantes tomarían clases sin asistir a las aulas; la solución fue recurrir a la enseñanza a través de plataformas digitales.

Ver a sus compañeros a través de la cámara, escuchar las indicaciones de maestros y realizar sus tareas sin supervisión fue un cambio drástico para muchos estudiantes.

Este nuevo ciclo escolar se abrió la posibilidad de retornar a clases, sin embargo, no todos están dispuestos a arriesgarse, ni papás, ni maestros, ni los niños. Los pocos que acuden están separados por asientos vacíos, y el recreo que antes era la hora más esperada para jugar y abrazar a los amigos se redujo a una hora de separación física, vigilados por los ojos del prefecto o los maestros.

Otros niños permanecen en casa, hay motivos diversos: la madre que realiza home office se siente más cómoda de tener al menor en casa recibiendo la instrucción en línea: no tiene que llevarlo a la escuela, no gasta gasolina y de paso el niño se mantiene ocupado, ya que, una vez en la computadora, al terminar sus clases puede continuar con videojuegos.

En otros casos el temor del contagio es tal, que el menor toma clases en línea y no puede atravesar la puerta; hay hogares con patio, con jardín y esos representan un descanso, pero quienes habitan en casas de interés social o en departamentos, viven a través de sus ventanas.

Cambios y deserciones

Diego, un niño de diez años, tuvo Covid-19 hace un mes y nadie sabe cómo lo adquirió; un día amaneció con fiebre, le hicieron la prueba de antígeno y dio positivo, al otro día tuvo un cuadro de gripe y a los tres días ya no tenía síntomas. En ningún momento dejó las clases en línea y dice que extraña a sus compañeros de la escuela.

Diego tuvo la suerte de permanecer en su escuela de paga, muchos otros tuvieron que cambiarse a escuelas públicas porque sus papás ya no podían pagar la colegiatura luego de perder sus empleos en la pandemia, como Camila, que tuvo que adaptarse a nuevos profesores y estudiantes en línea de su nueva escuela; o Alejandro, quien fue inscrito en agosto del año pasado a un colegio de enormes instalaciones, que nunca conoció, porque este septiembre regresó a su vieja escuela.

Afectaciones

En este escenario, hay afectaciones importantes: los niños se distraen en casa, no asimilan bien las clases; sin embargo, hay orden de no reprobarlos.

La deserción ha aumentado; muchos jóvenes de secundaria y preparatoria dejan de acudir a sus clases en línea y presenciales, sin supervisión han perdido el interés por el estudio.  Entre las causas de suspensión de estudios se encuentran: no encuentran funcionales las clases a distancia, padres se quedaron sin empleo, no cuentan con computadora o conexión de internet, la escuela cerró de manera definitiva, los padres no pueden estar al pendiente del menor.

La Secretaría de Educación Pública calcula que el 2.5 al 3 por ciento de alumnos desertaron y el Inegi reportó que 5.2 millones de alumnos abandonaron la escuela.

El 58.3 por ciento de los padres de familia considera que se aprende menos con clases remotas; 27.1 por ciento aseguró que existe falta de seguimiento al aprendizaje de los alumnos y 23.9 por ciento reconoció que los padres y tutores no cuentan con la capacidad pedagógica ni tecnológica para apoyar en la transmisión de conocimientos a sus hijos.  

Y destaca una cifra: 1.8 millones de alumnos que terminaron el anterior ciclo escolar no se inscribieron al siguiente; 1.5 millones de ellos provenían de escuelas públicas.

Juego, indispensable

El juego es fundamental en el desarrollo infantil, es una de las primeras actividades que utiliza el menor para entender el mundo que lo rodea y para tener el control de su motricidad; la falta de actividades lúdicas puede influenciar su futuro comportamiento, y en ese sentido es necesario el retorno a las aulas.

“¿Sabes qué pediría si se apareciera un genio? Que terminara el Covid-19”, esas son las palabras de Diego; como ningún niño, no tiene un genio, pero sí tiene adultos a su alrededor que pueden facilitarle este tránsito difícil del encierro y de la falta de compañeros, de abuelos, de profesores a los que tanto extraña.

¿Cómo podemos saber si nuestros niños tienen ansiedad? Demostrarán más irritabilidad y enojo, le costará trabajo conciliar el sueño, puede tener dolor de estómago o de cabeza que no tengan origen en una enfermedad y algunos no podrán comunicar sus preocupaciones.

Ellos opinan…

“Tomo clases virtuales; me levantan, desayuno, tengo clases de inglés y computación, salgo a mi recreo y luego continúo con español y matemáticas. Al finalizar almuerzo, hago tarea y después juego. Sí estoy aprendiendo a distancia, pero me gustaría más volver a la escuela para estar con mis compañeros”.

Alumna de 4º de primaria; 8 años

“Trabajo con cuadernillos; después de desayunar hago cinco tareas y lo dejo un rato; tomo descansos cada rato; a veces no termino lo marcado del día y lo dejo para el día siguiente. Me gustaría ir a las clases presenciales porque aprendo más”.

Alumna de 2º de primaria, 7 años

“Yo tomo clases a través de cuadernillos; a veces me ayuda mi mamá. El cuadernillo se tiene que entregar en la escuela para que nos den otro. Si tengo dudas le preguntamos a los maestros por WhatsApp. Me gustaría ir a la escuela, porque es diferente todo”.

Alumno de 4º de primaria, 9 años

Mamás ahora hacen el papel de maestros 

“Por ahora las clases son con cuadernillos; lo voy a buscar y me da más tiempo de hacer cosas en la casa. Algunas tareas mi hijo las realiza solo, pero cuando son temas nuevos sí lo acompaño y le explico; si tengo una duda contacto a la maestra o lo resuelvo por internet.

“La verdad es que los gastos se redujeron; incluso el gobierno entregó unas libretas y eso nos ayudó.

“Sí fue difícil al principio adaptarnos; para él, dentro de lo que cabe son vacaciones, pero sabe que hay tarea, excepto los fines del de semana; con el cuadernillo la tarea es semanal.

“Preferiría que volviera a presenciales, aunque no sé si estamos listos. Me daría un poco más de tiempo y saber que está aprendiendo más”.

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Vital, orientarlos en el 

manejo de emociones

En consulta he experimentado el deterioro de las emociones en los niños, niñas y adolescentes, provocado por el aislamiento, el cansancio mental y físico, el aburrimiento reflejado en cambios de humor, señala la psicóloga Sugeidy Asunción Montañez Chale (Ced. Prof. 11806283).

Asegura que es importante que los maestros y padres de familia busquen ayuda profesional, para la orientación sobre la importancia de identificar y gestionar las emociones.

La sugerencia es apoyarlos en los momentos difíciles, explicándoles que es normal sentir enojo, miedo, tristeza, preocupación por lo sucede, pero haciéndoles ve que todo cambiará y que esta situación es temporal. Invitarlos a conocerse a sí mismos, es la base de un equilibrio emocional.

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